Tomando en serio la muerte de Cristo

No todos somos iguales, pero nadie tiene excusa
No todos los hombres estamos hechos del mismo material, y Dios nos forja de maneras diferentes. Aun así, nadie tiene excusa para no erradicar el pecado sexual de su vida. Todos debemos tomar en serio la Palabra de Dios y obedecerla por amor al sacrificio de Cristo en la cruz. ¿Acaso no está escrito?
«Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado» (Marcos 9:43).
¿Qué pesa más?
¿Qué otro incentivo necesitamos? Pongamos en la balanza lo que amamos y preguntémonos si realmente pesa tanto como la muerte de Cristo en la cruz. ¿Hay algo que valga la pena como para crucificar de nuevo al Hijo de Dios y exponerlo a vituperio (Hebreos 6:6)? ¿La pornografía, el dinero, una sexualidad desordenada, la lujuria, el placer?
¿Podremos excusarnos?
¿Tendremos alguna buena excusa delante del Señor, como para que nos diga: «Pobrecito, tienes razón, esa tentación es muy grande; yo nunca la experimenté, así que no sé lo fuerte que es para ti»? Al contrario, la Escritura dice que Jesús «fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15).
Jesús se compadece de nosotros, pero eso no es una excusa para caer, caer y volver a caer. Si ya has probado la libertad, debes huir: correr en dirección contraria al pecado, sin excusas.
Yo caí una y otra vez en la pornografía durante 26 años. Fue una lucha perdida, porque la peleaba confiando en mí y en mi autosuficiencia, como si en esa área no tuviera Dios.
La pornografía no te deja crecer
Una característica de esta adicción es que no te deja madurar como hombre, y menos como hombre de fe. Te mantiene inmaduro, necesitando leche espiritual (Hebreos 5:12-14). Yo llevaba años de camino cristiano y seguía tomando leche, porque no había crecido.
Este pecado no deja crecer a los hombres. Por eso vemos generaciones de hombres irresponsables, que alargan su adolescencia más allá de los 25 años, sin carácter para cortar lo que haya que cortar para dejar la pornografía. No son capaces de dejar la consola para buscar una relación sana con Dios, ni de terminar un noviazgo tóxico, como me pasó en mi juventud. No dejan «lo que era de niño» (1 Corintios 13:11). ¿Por qué? Porque la pornografía los ha neutralizado (La pornografía neutraliza al hombre), y siguen luchando con los mismos problemas de aceptación, autoestima y soledad que tenían de niños.
Solo el Señor tiene el consejo efectivo
La Escritura tiene el consejo preciso para todas las áreas de nuestra vida. El Señor nos dejó directrices sobre cómo actuar, y obedecerlas nos hará madurar como hombres, especialmente a quienes tenemos hijos que guiar y esposas que pastorear hacia la cruz.
Una vez, conversando con un pastor sobre la obediencia, él me decía que debe ser consciente, meditada, entendida. Estoy de acuerdo en que debemos crecer en entender la voluntad de Dios. Pero en la condición de adicción es muy difícil esperar a entenderlo todo. Una obediencia sencilla, aunque al principio no la comprendas del todo, trae bendición: el corte radical, leer las Escrituras cada día, confesar tu pecado a otros. En el caso de la pornografía, si no lo hablas, te aseguro que seguirás atrapado. Es imposible salir de tu pecado sin confesarlo:
«El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» (Proverbios 28:13).
¿Qué debemos hacer?
Empezar a leer la Palabra de Dios y poner en práctica todo su consejo:
- Arrepentimiento.
- Confesión de los pecados unos a otros.
- Renuncia radical al pecado: cortar todas las «manos» que haga falta.
- Rendir cuentas a un hermano en la fe.
Recuerda siempre
«Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» (Josué 1:7-9).
¿Qué necesitas para empezar? Escríbenos: podemos ayudarte a encontrar el camino. O comienza el curso Libres por su gracia: 30 días hacia la libertad en Cristo.